La cúpula de Red Bull Racing repetía el discurso una y otra vez, a pesar de la amplia evidencia que demostraba lo contrario: “Sergio Pérez está viviendo su mejor temporada en Red Bull”. Esto se desmoronó rápidamente en cuestión de un par de meses. Ahora, contra toda lógica, el acuerdo por un nuevo contrato por dos años entre ambas partes ha sido anunciado. Pero, ¿esto conviene a Red Bull Racing, a Max Verstappen, o a Pérez?
Desde Australia, al igual que el año pasado, Sergio Pérez empezó a flaquear. Ya en Bahréin estaba a leguas de su compañero, Max Verstappen, pero desde la carrera en Melbourne Park empezó a ser vencido consistentemente por los rivales directos de Red Bull, McLaren y Ferrari. En Miami fue cazado por Mercedes, y en Imola y Mónaco tuvo fines de semana para olvidar, en este último, arriesgando demasiado.
‘Checo’ terminó jugando un rol importante en un accidente que le costará al equipo 2.5 millones de euros debido una tonta batalla llevada más allá del límite por una inconsecuente P17. En una lucha por el campeonato, esto bien puede ser determinante. Ahora viene Canadá, en dónde Pérez simplemente no brilla.
En medio de estas complejas circunstancias, parece que Red Bull, por estabilidad, y Checo Pérez, por asegurar la supervivencia de su carrera, han aceptado, el primero que no tiene alternativas realistas para el mexicano, y el segundo, que no tiene opciones, sin duda ninguna del mismo calibre.
Los austriacos entonces deben de conformarse con alguien que no rinde consistentemente, con bajones profundos de forma -experimenta uno de ellos actualmente- y quien algunos incluso aseguran que le costará al actual Campeón del Mundo de Constructores la defensa del título, y cuidado y no le hace las cosas difíciles a Verstappen, quién tendrá que luchar con cuatro otros autos por sí sólo si quiere retener el Mundial de Pilotos. El mexicano a su vez pondrá su firma en el papel, sabiendo que bien podría ser el último contrato sobre el cuál pose una pluma en la F1.
A menos de que ocurra una catástrofe, los equipos que actualmente no muestran interés en Pérez, no lo harán de cara al '27. En el '26 se liberan varios contratos, sí, como el de George Russell en Mercedes, pero el plan de Toto Wolff, es sentar a Andrea Kimi Antonelli al lado de Max Verstappen, y en dado caso, el mexicano nunca fue una opción real para sustituir a Lews Hamilton de cara al '25.
Renovar un acuerdo con Red Bull estará difícil también. El equipo austriaco le ha buscado recambio a Pérez desde que entró al equipo, llegando a ofrecer el asiento a Lando Norris el año pasado. En 2027, Pérez tendrá 37 años y a diferencia de sus contrapartes, Lewis Hamilton y Fernando Alonso cuya clase todavía brilla, los mejores días del mexicano parecen haber quedado a sus espaldas.
Con un joven talento como Arvind Lindblad tocando a la puerta, y especialmente con Liam Lawson, es difícil incluso llegar a imaginar que Pérez pueda renovar con los austriacos. Pero, el mexicano ha logrado sobrevivir a los peores vaticinios de numerosos expertos y analistas del tema, entonces, no hay que descartarlo nunca como posibilidad.
En 2023 la temporada de Pérez fue una hecatombe. La del ‘24 pinta aún peor. Porque no sólo tiene resultados ligeramente peores, sino que el auto Red Bull no es dominante y la parrilla está decididamente más junta. Seguramente, a pesar del discurso de apoyo en torno a Pérez, en Red Bull están conscientes de que el #11 bien les puede costar el título de Constructores, por no mencionar los cuantiosos millones en dinero de premios que vienen con él.
Pero, la decisión de renovarle bien podría ser por motivos tan diversos como sensibles: para insertar cláusulas de rendimiento que condicionarían no sólo el ‘25, sino también la presente campaña, como es natural en estos casos, ya que se trata de la renovación del acuerdo. Durante su terrible '23 hubo incontables especulaciones en torno a las cláusulas de rendimiento en el contrato del mexicano.
Helmut Marko, en aquél entonces declaró a Formel1.de, que Pérez "no tiene el mismo contrato" que otros talentos de Red Bull. De ser este el motivo detrás de la prórroga del compromiso por parte de los hombres de Milton Keynes, bien podrían estar preparándose para bajarlo en el parón de verano. Improbable, pero con el futuro que se cierne frente a la escudería austriaca, su históricamente frío y contundente accionar y todo lo que está en juego, no imposible.
La segunda, es una narrativa en la cual su renovación viene con la bendición de Max Verstappen, quien vería con buenos ojos la permanencia del mexicano gracias a lo inofensivo que resulta para sus aspiraciones al título. Sin embargo, del lado de Red Bull Racing esto significa, probablemente, poner el título de constructores a merced de los equipos rivales, para garantizar que Verstappen pueda luchar tranquilo por el de pilotos, sin la incomodidad de lidiar con un compañero de equipo competitivo. Pero, sin un compañero fuerte que le robe puntos a sus rivales, la defensa del título para el neerlandés adquiriría una dificultad tremenda -la temporada 2021 asoma la cabeza-.
Es por eso que esto último resulta dudoso, ya que naturalmente a Verstappen le convendría tener un compañero más competitivo por la razón previamente expuesta y en dado caso, “El Holandés Volador”, ha asegurado que no le interesa mucho quién es su compañero de equipo y que su lucha al final del día, siempre es consigo mismo.
Además, de ser cierto, esto implica que Horner estaría sacrificando el éxito común del equipo para asegurar el éxito individual de un hombre, acción diametralmente opuesta a las declaraciones del jefe de equipo británico al ser cuestionado en marzo sobre la posible marcha de Verstappen a Mercedes. En ese momento respondió que nadie era más grande que el equipo.
Queda claro que esta situación más allá de brindar un beneficio a alguna parte en específico, de hecho, complica aún más la situación para Red Bull. Ahora, si Verstappen ha decidido saltar del barco de cara al ‘26, entonces es probable que esta sea una razón fuerte para extender la colaboración entre ambas partes. Por lo que no es descabellado pensar que, bajo esas circunstancias, el compromiso laboral que une a Red Bull Racing y Pérez se estire aún más en el futuro, y todo por las mismas razones por las cuáles se originó y se ha seguido prolongando desde entonces: la necesidad y la falta de alternativas. Esto, lejos de beneficiar al equipo o a Verstappen, los perjudica.