Max Verstappen ganó un Gran Premio de Australia de locos, con un relanzamiento a falta de dos vueltas era la carrera de cualquiera para ganar, afortunadamente para el holandés, él consiguió la mejor salida y logró evitar la carnicería que sacó de carrera a seis pilotos. Así que cuando volvió a salir la bandera roja, se le concedió la victoria por delante de Lewis Hamilton y Fernando Alonso cuando la FIA restableció la parrilla de salida al orden que había previo a la tercera bandera roja. Así volvieron a salir y terminaron bajo el coche de seguridad.
Sergio Pérez terminó la carrera como la empezó, ya que continuó subiendo posiciones y marcó la vuelta rápida en el proceso. El mexicano llegó a ser sexto antes del drama de la bandera roja al final. Mientras tanto, Alonso empezó a perseguir a Hamilton, marcando la vuelta rápida, pero el británico fue capaz de igualar el ritmo de su ex compañero de equipo y mantenerlo a raya.
La tensión prometida llegaría a un emocionante final, cuando Kevin Magnussen golpeó el muro al salir de la curva dos poniendo fin a su carrera, sacando el coche de seguridad y finalmente la bandera roja, permitiendo que la carrera terminara en un sprint de dos vueltas hasta el final.
Fue el líder del mundial el que sacó lo mejor de la tercera salida y se puso a la cabeza en la primera curva, detrás de él todo fue drama, ya que no sólo Carlos Sainz golpeó a Alonso, haciendo girar el Aston Martin y sacándolo de la punta, mientras que Lance pudo esquivar al asturiano y darle caza a Sainz en la pequeña recta entre las curvas dos y tres dejando atrás a los dos pilotos Alpine que chocaron entre sí y terminaron su carrera apostados en el muro exterior de la curva 2. Pero en la curva 3 el piloto canadiense con neumáticos fríos debido a la baja velocidad del coche de seguridad en la vuelta previa al relanzamiento, bloqueó las llantas delanteras al frenar y su coche se deslizó agonizantemente hasta la trampa de grava. Sin embargo pudo mantener el coche en marcha y regresar a pista.También acabaron en la grava los dos novatos de los equipos Williams y Alpha Tauri respectivamente después de que el joven estadounidense Logan Sargeant embistiera por detrás al desafortunado holandés Nyck De Vries. Sin embargo, ninguno tuvo la buena suerte de poder continuar en carrera.
Carlos Sainz recibió una penalización de cinco segundos por su colisión con Alonso que le relegó a
Una buena salida por parte de los cuatro primeros hizo que todo estuviera muy reñido en la primera curva, George Russell, con la línea interior, consiguió adelantar a Verstappen tras la primera curva. Hamilton y Alonso siguieron presionando al vigente campeón del mundo, y finalmente Hamilton adelantó al holandés en la tercera curva.
También en la tercera curva, fue un desastre para Charles Leclerc, que golpeó a Lance Stroll con su llanta trasera derecha y acabó girando y poniendo fin a su propia carrera antes de haber completado tan siquiera un giro. Con la salida del coche de seguridad por el incidente de Leclerc, algunos pilotos entraron en boxes antes de tiempo, entre ellos Sergio Pérez.
Con la reanudación del coche de seguridad, todos los líderes se comportaron a la altura en la primera curva, mientras Russell y Hamilton intentaban utilizar ambos coches para controlar la parte delantera de la carrera. El segundo coche de seguridad de la carrera lo sacó Alex Albon cuando tuvo una gran salida de pista en la curva siete tras perder la parte trasera del coche, neutralizando de nuevo la carrera. Russell y Carlos Sainz entraron en boxes desde la primera y la cuarta posición, respectivamente, para montar un juego de neumáticos duros que los equipos esperaban que llevaran a sus pilotos hasta el final de la carrera. Sin embargo, el coche de seguridad se convertiría en bandera roja, neutralizando cualquier ventaja que Russell y Sainz hubieran obtenido de la parada en boxes del coche de seguridad, ya que tanto Hamilton como Verstappen pudieron poner neumáticos nuevos sin pérdida neta.
La bandera roja se reanudó con una salida estática. Una mala salida de Verstappen le dejó en peligro de caer a la tercera posición a manos de Fernando Alonso, pero Verstappen aguantó. El piloto holandés persiguió a Hamilton después de su mal relanzamiento y finalmente lo adelantó y se puso a la cabeza en la vuelta 12. Una vez que Verstappen asumió el liderato, consiguió alejarse e imponer su dominio sobre el resto de la parrilla. El único piloto capaz de igualar su ritmo durante el periodo de reanudación fue Sainz, que volvió a salir 10º pero consiguió ganar cuatro puestos en seis vueltas, para volver a la carrera después de que la bandera roja comprometiera su estrategia.
Las cosas fueron de mal en peor para el lado de Russell del garaje Mercedes, ya que su unidad de potencia explotó en el tercer sector, antes de incendiarse, obligando al británico a detenerse y poner fin prematuramente a su carrera.
Pérez continuó su ataque a lo largo de la carrera, mientras se abría paso a través de un tren de DRS, y se situaba entre los 10 primeros a mitad de carrera, mientras que los otros dos hispanohablantes ofrecían un espectáculo en Melbourne, ya que Sainz continuó luchando con Pierre Gasly, llegando a situarse cuarto a mitad de carrera. Mientras Alonso seguía persiguiendo su 33ª victoria, presionaba a Hamilton en segunda posición, obligándole a utilizar más neumáticos de los que le hubiera gustado. A medida que nos adentrábamos en la carrera, esta se calmó un poco al establecerse un tren detrás de Hamilton en segunda posición, lo que obligó a los pilotos a empezar a ahorrar sus neumáticos y a esperar a que la carrera viniera a ellos. Más tarde, Tsunoda sufriría un problema y se quedaría rezagado en el pelotón, quedando fuera del gran tren, lo que le obligaría a gestionar el resto de la carrera.