Ahora es imposible para los pilotos de F1 escapar de ello. Juegos absurdos para hacer reír a los aficionados y a los patrocinadores. Ferrari también ideó un juego para sus dos pilotos, Carlos Sainz y Charles Leclerc, en Melbourne. Los pilotos tenían que entrar en una caja con las manos y sentir qué había exactamente dentro. Esto no resultó fácil, según reveló Sainz: "¡Realmente no sé qué es esto!".