La victoria en Mónaco fue especialmente emotiva para Charles Leclerc, ya que pensó en las personas que había perdido: su padre, Hervé, y su íntimo amigo y padrino, Jules Bianchi, que sufrió un terrible accidente en el Gran Premio de Japón de 2014 y falleció en 2015. Leclerc donó a la familia de Bianchi el casco que llevó durante este Gran Premio tan especial.